Los últimos avances tecnológicos han causado que la iluminación LED haya ido ganando terreno a la iluminación halógena. Son muchas ventajas las que presenta la iluminación LED, aunque también algunos inconvenientes.
En primer lugar, destacamos la vida útil de las bombillas. La tecnología LED tiene una vida media de 50.000 horas, en cambio las halógenas sólo duran cientos de horas.
Por otra parte, el consumo energético de las LED es muy inferior al de las halógenas, lo que supone un 90% de ahorro. Por lo tanto, los costes de mantenimiento se reducen.
También hay que destacar que las bombillas LED pueden resistir fácilmente a los choques térmicos y a las vibraciones, y su encendido es instantáneo.
En cuanto a la sostenibilidad, la iluminación LED juega un papel cada vez más importante en este sector. Estas bombillas no contienen sustancias contaminantes, lo que supone un ahorro considerable en costes energéticos y un impacto mínimo en el medio ambiente.
A pesar de que la tecnología LED posee muchas virtudes, no está exenta de inconvenientes:
Ante todo, su mayor enemigo son las altas temperaturas, ya que a partir de 65º la mayoría de los LED se estropean o su electrónica se daña.
En segundo lugar, la influencia de la temperatura ambiente es muy importante en la vida útil del LED, ya que una subida de 25º puede producir una reducción del 66% de su vida útil. Esto puede suceder si las LED se utilizan en fábricas o lugares donde se realizan trabajos industriales que conllevan altas temperaturas.
Si hablamos de precio y lo comparamos con las bombillas halógenas clásicas, el de las LED es mucho más elevado, aunque a medio-largo plazo, puede ser la opciónmás económica.
Finalmente, otro factor a recalcar es que la tecnología halógena no pierde intensidad con las horas de trabajo. Asimismo, para conseguir la iluminación de una bombilla tradicional se necesitan tres LEDs.